Javier Roldón trabaja en su estudio de mastering de audio y se dedica a realizar la última etapa en la creación de un disco.
Luis García en su entrevista nos recomendó hablar con Javier Roldón por su arte musical, pasión que ambos comparten.

¿En qué consiste el mastering de audio?

Es la última etapa en la creación de un disco. A mí me llega el material de los estudios de grabación, ellos graban, producen y cuando salen de allí con unas mezclas tiene que haber alguien que optimice, que realce, que genere más impacto. Siempre hago el mismo símil, pero es que me parece muy gráfico; es como el que pone una capa de barniz o un marco excelente a una obra de arte y hace que no tenga nada que ver. Esto es muy parecido, es prepararlo para que sea competitivo en el mercado, por ejemplo es muy importante el volumen, no puedes pinchar algo en la radio que suene bajito. Se prepara para el mercado en todos los aspectos: sónicamente y técnicamente.

¿Cómo es el proceso en la grabación de un disco?

Llega el grupo al estudio de grabación, llevan unas grabaciones previas que les sirven de guías, son unas referencias. Luego se graba por orden, se empieza por la parte percusivas, bajos, guitarras y al final las voces. Luego el ingeniero de mezcla, realiza las mezclas. Y eso que ahora los grupos se autogestionan todo el trabajo. Luego ya es cuando llegan a mí.

¿Cómo comenzaste en esto?

Al ser un adolescente de bandas de pop-rock de toda la vida, a finales de los 90 grabo una maqueta con mi grupo y me empieza a interesar el aspecto técnico. Y a partir del año 2000 empiezo a formarme técnicamente en todo lo que tiene que ver con el sonido. Estudio Ingeniería de audio en 2003 y empiezo a trabajar en un estudio de grabación de Zaragoza. Me meto en sonido directo, técnico de sonido, con giras y grupos. Pero un día en 2007 ó 2008 veo que me atrae más esto del mastering, empiezo a leer y documentarme y al estar introducido en el mundo del audio y veo que en Aragón hay un hueco, que todo el mundo se va a masterizar a Madrid o Barcelona o incluso fuera de España. Me puse a estudiar. Me fui a Madrid con Nick Litwin y él me dio clases, fue mi primer mastering y me encantó y me dije que me tenía que dedicar a esto. Ya en 2008 me fui dos semanas a Texas con un gurú del mastering, un hombre bastante mayor, con él que tuve la oportunidad de aprender, me dijo que me iba a ensañar todo lo que sabía, incluidos los trucos, aunque no me dejó grabar con video. Él fue mi mentor.

Después de prepararte ¿decidiste ponerte por tu cuenta?

Quise un poco centralizar. Cualquier mundo cuando empiezas es enorme, y con el audio ocurre. O te dedicas a mezclar, o a producir, o masterizar como es mi caso. Así que decidí establecerme por mi cuenta. Fui al Sacme al servicio de ayuda a creación de empresa, me seleccionaron el proyecto, me dieron subvención, que fue bastante, una inversión fuerte.

Y en tu entorno ¿qué opinaban?

Para muchos es un negocio raro, te preguntan si crees que van a salir grupos. Hay muchos excépticos, empezando por mis padres que decían ¿pero esto no lo puede hacer un ordenador? Claro, porque hoy en día parece que todo lo puede hacer un ordenador sólo. Tenía que autoconvencerme y convencer a los demás.

Ahora que ha pasado el tiempo ¿ha merecido la pena?

Estoy más contento que nunca, la empresa va para arriba y he terminado el crédito.

¿Cuál ha sido la evolución de tu proyecto?

Construí un primer estudio en un piso en Fernando el Católico y me compre un equipo, y si me salía mal tenía un superequipo para escuchar música en casa, que me venía fenomenal.

Pero la cosa fue a más y empecé a tener muchas visitas en casa. Como tuve familia, era un poco incómodo tantas visitas. Así que nos mudamos a un adosado y muy bien. Y ahora recientemente nos ha surgido una oportunidad para tener el estudio totalmente independiente.

Con vistas a mudarme a otro local. Y voy a montar Vacuum 3.0. Es la tercera ubicación que espero sea la definitiva, y aquí ya tengo más metros.

en Vacuum artinCom entrevista Javier Roldon

Entonces ¿mantienes el estudio en casa?

Yo fuera de casa lo veo inviable. Además es el alquiler de un local, la alarma, otra factura de luz, otro de todo, inviable. En Europa se estila, sobre todo en ático.

He estado combinando con otro trabajo porque era imposible dedicarme sólo a masterizar. Pero ahora si que me lo estoy planteando.

Ya nos has comentado que empezaste con ayuda, pero ¿Crees que se puede vivir de esto?

Sí, estoy convencido de ello. Y yo creo que además en corto plazo de tiempo. Aunque me da un poco de miedo.

Con algo tan específico como el mastering ¿Cómo haces para buscar clientes?

El primer empujón fue conocer a gente dentro de los grupos de música y decirles que me iba a dedicar al mastering y además invitarles al estudio, diciendo te lo enseño y te hago una prueba gratuita.

En segundo y fue un consejo del americano, me patee todos los locales de alquiler para ensayo de Zaragoza, puse cartelería enorme también en centros cívicos, salas de conciertos y tiendas de instrumentos. Yo pensaba, dónde iban los músicos y en ese punto ponía cartelería. Pero no sólo aquí, en toda la comunidad. Con mi novia en el coche íbamos a poner carteles.

En 2008 Facebook y redes sociales, no había fuerza.

Algunos lo han hecho fuera, pero no ha sido el resultado que esperaban. Y sobre todo la comunicación ha sido nula. Puedes dominar inglés, pero el trato directo con el que lo está masterizando te da confianza. Es parte de nuestro oficio, darle confianza al músico.

En cambio si se va fuera no hay esa confianza. Ya de por si un músico cuando editan un disco sus dudas crecen y sus incertidumbres se multiplican. El poder de autocrítica se les dispara. Hay que ponerles las cosas muy fáciles y decirles que está todo muy bien hecho y que va a salir muy bien.

¿Qué tipo de clientes tienes?

El cliente grupo de músico, o músico independiente.

Otras veces es el estudio de grabación directamente, y yo no hablo con el grupo si quiera.

También el sello discográfico, que manejan una cartera de grupos.

¿Qué requisitos tiene que cumplir el local destinado a mastering?

Se requiere tratamiento interno, pero el mástering no es un estudio de grabación cómo tal. Entonces las presiones sonoras no es como una batería sonando a 100 decibelios, es como el que escucha música en su casa un poco alta. A mí me vienen con el disco ya hecho, los músicos vienen al estudio sin instrumentos.

¿Qué requisitos tiene que cumplir el local destinado a mastering?

El tratamiento interno lo realizo con un ingeniero de Zaragoza, es un tratamiento no para aislar, simplemente para lo que se oiga dentro esté controlado.

Y ¿Tu faceta cómo músico?

Somos un trio de pop-rock pertenecemos a la dorada época de los 90 y hacemos un ejercicio de estilo. Hacemos nuestras propias canciones, nuestro propios discos, pero con un estilo identificable con el noroeste americano, Seattle. Cantamos en inglés para ser más fieles a nuestro estilo. Y es una afición.

¿Qué te aporta la música?

Para mí aporta una creatividad absoluta. Y además hay que tener una disciplina. Conlleva el estudio de un instrumento, yo soy bajista. Es positivo y muy sano.

 

Javier Roldón Vacuum mastering

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